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Debido a que la epilepsia es un complejo de síntomas que involucran al sistema
nervioso central, que se presentan aun que no exista una alteración orgánica o
estructural del mismo, el diagnóstico se basa fundamentalmente en las
características clínicas y del paciente en que se presentan, por lo que estudios
de gabinete como el electroencefalograma son una herramienta que ayuda al
diagnóstico, por ello la historia clínica, antecedentes familiares y exploración
neurológica son de vital importancia.
Los puntos básicos para el diagnóstico de epilepsia son los siguientes:
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Historia clínica. corresponde a todos los antecedentes tanto
familiares (antecedente en familiares de primer grado de crisis febriles, o
crisis convulsivas durante cualquier época de la vida) como enfermedades que ha
presentado el paciente desde su nacimiento hasta el momento actual. Así como su
desarrollo psicomotor. Debe obtenerse una historia detallada sobre el evento
convulsivo, como son la forma de inicio, situación en la que se encuentra en ese
momento, estado de conciencia, duración, descripción y en ocasiones es preciso
imitar el evento; generalmente la información la brindan los padres, pero en la
mayoría de los casos los pacientes brindan información sobre las sensaciones
presentadas durante el inicio de la crisis; así como los fenómenos presentados
al finalizar la crisis como son somnolencia, confusión, pérdida del control de
esfínteres, a lo que se denomina periodo post-ictal. Es importante la edad de
inicio, evolución subsecuente de los eventos como frecuencia y duración desde el
inicio hasta el momento actual, las características de las crisis ya que pueden
presentarse diferentes tipos de crisis.
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Exploración neurológica. Es esencial ya que la presencia de
determinados signos focales orientan sobre la existencia de alguna alteración o
lesión a nivel de sistema nervioso central que justifique la causa de las crisis
convulsivas.
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Exámenes de laboratorio. Los exámenes de rutina en raras
ocasiones son diagnósticos sobre todo en niños previamente sanos, pero son
necesarios en niños pequeños y deben incluir: biometría hemática, glucosa,
sodio, potasio, cloro, calcio, magnesio y fósforo para descartar la presencia de
trastornos hidroelectrolíticos que pueden ser los desencadenantes de las crisis
sobre todo en recién nacidos y lactantes. En caso de sospecha de infección a
nivel de sistema nervioso central debe realizarse estudio de líquido
cefalorraquideo.
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Electroencefalograma. Es una herramienta esencial para el
diagnóstico ya que en un tercio de los pacientes puede brindar datos de
descargas neuronales o algún patrón específico de epilepsia; siempre debe estar
correlacionado con la clínica ya que la presencia de brotes paróxisticos
aislados no establece el diagnóstico de epilepsia, debido que hasta en un 15% de
la población General puede tener alteraciones paroxisticas al estudio, sin ser
epilépticos, esto es frecuente sobretodo en niños.
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Estudios de neuroimagen. Los estudios de neuroimagen son
herramientas indispensables para establecer si la causa de la epilepsia es
secundaria a una alteración o lesión de sistema nervioso como son tumores,
malformaciones vasculares, en algunos casos infecciosos como cisticercos o
tuberculomas, abscesos o malformaciones congénitas. La tomografía axial
computarizada fue el primer estudio no invasivo en el que se observa de manera
directa el tejido cerebral así como la identificación de estructuras anormales,
tiene sensibilidad para estructuras macroscópicas que se asocian a crisis
convulsivas como lesiones destructivas o infartos cerebrales, tiene limitaciones
para poder demostrar alteraciones microscópicas como esclerosis temporal mesial,
tumores gliales de bajo grado o malformaciones vasculares pequeñas; las imágenes
que se obtienen son únicamente en un plano y existe exposición mínima a
radiación. La resonancia magnética de cráneo es el estudio de neuroimagen con
mayor sensibilidad en pacientes con crisis parciales o focales, ya que las
imágenes que se obtiene por este método son más nítidas, con mayor detalle
anatómico, por lo que brinda más datos que no son evidentes en la tomografía; es
un estudio noinvasivo sin toxicidad biológica que puede determinar la etiología
de las crisis así como la localización y también tiene limitaciones sobre todo
para lesiones calcificadas.
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Estudios especiales: Existen algunos casos en los que es
necesario realizar estudios de tipo genético, metabólico, neurofisiológicos en
los que se sospecha que la causa de la epilepsia sea secundaria, o forme parte
del complejo de una enfermedad de tipo hereditaria, metabólica o degenerativa.
Todo lo anterior en conjunto realiza el diagnóstico de epilepsia, tomando en
cuenta como base principalmente las manifestaciones clínicas y la exploración
neurológica, lo cuál orienta no solo al diagnóstico sino a la posible causa del
mismo y determina el enfoque de los estudios de laboratorio, neurofisiológicos y
de imagen que son una herramienta para confirmar la causa desencadenante de la
epilepsia.
Es importante que la epilepsia tiene 3 grandes grupos de etiología:
Sintomático: En donde se conoce con exactitud la lesión que produce la
enfermedad.
Ideopatico: En donde es un padecimiento genéticamente determinado
(Heredado)
Criptogénico: En donde existe una sospecha etiológica no demostraron
(Estudios anteriormente mencionados normales) o bien etiológico no determinado.
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