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Hay que tomar en cuenta que frecuentemente no se encuentra explicación para
llegar a conocer la causa de la epilepsia, entre el 65 al 75% de los casos, a
pesar de haberse realizado los estudios clínicos y complementarios habituales en
este padecimiento y que en muchos de los casos se tienen antecedentes de
padecimientos que afectan al sistema nervioso central como serian complicaciones
durante el embarazo o al momento de nacer o como traumatismos de cráneo o
infecciones de sistema nervioso central pero sin precisarse si son la causa
directa del padecimiento.
Ante un niño que presenta además del diagnóstico clínico del tipo de crisis debe
establecerse el diagnóstico etiológico de estas, sin embargo, las lesiones
pueden ser mínimas y es difícil saber si este tipo de patología es la causa de
las crisis epilépticas o bien es el resultado de las mismas.
Para tratar de determinar la etiología de las crisis convulsivas se les
clasifica de acuerdo a las siguientes tres condiciones:
Idiopáticas:
Son crisis sin etiología conocida, en las que se postula un factor genético.
Debe reunir un conjunto de criterios clínicos y electroencefalográficos
estrictos. Ellas están ligadas a la edad, ocurren sin lesión anatómica
demostrable y solo tienen el error funcional que origina la epilepsia llegan a
remitir en forma espontánea y como grupo representan la población de mejor
pronostico. Los pacientes no presentan déficit neurológico ni intelectual, ni
antecedentes significativos de riesgo neurológico.
Criptogénicas:
Aquí nos referimos a aquellos pacientes con crisis o epilepsia y con
alteraciones en su historia o exploración física que nos permita sospechar de
una posible causa aunque esta aun no se haya demostrado ya sea por falta de
información, de evidencias en los exámenes auxiliares o paraclínicos de
diagnóstico o por ser una fase temprana en la evolución de la enfermedad y por
esto no contamos con todas sus manifestaciones.
Sintomáticas:
Son las crisis o epilepsias en pacientes con historia de un daño neurológico
previo que ha precedido a la aparición de la epilepsia, que potencialmente
aumenta el riesgo de epilepsia y que ha dejado una secuela orgánica que afecta a
la corteza cerebral y que este sitio coincide con la sintomatología clínica y
electroencefalográfica del paciente y que se debe determinar los siguientes
criterios clínicos y paraclínicos.
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Antecedentes de un evento que
haya implicado sufrimiento cerebral y que haya dejado o pueda, secuelas
definitivas (pérdida o muerte neuronal, etc.).
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Existencia de una semiología
neurológica deficitaria, que constituya una prueba de la existencia de una
lesión cerebral. Es necesario que el tipo de epilepsia este conforme a la
lesión.
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Considerar que la constelación
de anomalías en los exámenes de neuroimagen, tales como la tomografía computada
(TAC) o la imagen por resonancia magnética (IRM), no representan más que una
prueba circunstancial con las mismas restricciones que los déficits neurológicos
focales.
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Considerar que las anomalías
cerebrales constatadas mediante los estudios de evaluación funcional del sistema
nervioso tales como la tomografía por emisión de positrones (PET) o la
tomografía por emisión monofotónica (SPECT), no son necesariamente prueba formal
de una lesión epileptogénica.
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El electroencefalograma (EEG)
puede poner en evidencias las anomalías asociadas a los paroxismos epilépticos,
aún cuando los otros exámenes resulten negativos. Dichas anomalías son
sintomáticas de una lesión cerebral (foco epiléptico).
Dentro de las lesiones que cursan con crisis convulsivas o
epilepsia están las siguientes:
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Encefalopatía hipóxica (hipoxia perinatal)
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Enfermedades infecciosas y parasitarias.
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Meningitis
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Encefalitis
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Meningoencefalítis
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Tuberculosis cerebral
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Neurosífilis
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Abscesos cerebrales
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Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)
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Cisticercosis cerebral
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Toxoplasmosis
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Disgenesias cerebrales (malformaciones)
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Enfermedad cerebrovascular
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Malformaciones vasculares
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Malformaciones arteriovenosas
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Hemorragias cerebrales
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Errores congénitos del metabolismo
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Síndromes neurocutáneos
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Enfermedad de Sturge-Weber
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Neurofibromatosis
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Esclerosis tuberosa
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Traumatismos craneoencefálicos
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Secuelas de Hiperbilirrubinemia (kernícterus)
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Trastornos electrolíticos y metabólicos
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Enfermedades neurodegenerativas
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Tumores cerebrales y metastásicos
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Intoxicaciones
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Enfermedades sistémicas
Es importante una vez que se ha realizado el estudio clínico
y los estudios paraclínicos complementarios determinar la posible causa de las
crisis convulsivas o la epilepsia para así poder determinar el tratamiento y
pronostico de cada paciente.
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