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¿Qué no es la epilepsia?

 

Hay diversas alteraciones tanto neurológicas y no neurológicas que pueden ser confundidos con epilepsia.

Los eventos paroxísticos no epilépticos, son frecuentemente encontrados en la práctica neurológica, principalmente en pediatría y pueden ser diagnosticadas clínicamente como crisis epilépticas.

En niños el porcentaje puede variar de 20- 25 %. Es importante el diagnóstico correcto, ya que no ameritan tratamiento antiepiléptico, además que pueden deberse a otra etiología que al no ser identificada no recibe la terapia adecuada. Estos eventos además pueden asociarse con crisis epilépticas, puede ser una de las causas atribuibles a la falla en el tratamiento antiepiléptico.

Los síntomas son transitorios e intermitentes. Para el diagnóstico es importante una buena historia clínica, incluyendo interrogatorio con relación a cambios conductuales, enfermedades asociadas, énfasis en la semiología del evento; como es la pérdida del tono muscular, de las alteraciones en el estado de conciencia, en la respiración, los cambios de conducta, los síntomas perceptuales referidos. En ocasiones puede ser necesario el monitoreo con video-EEG.

Los eventos paroxísticos no epilépticos se pueden clasificar de acuerdo a la fisiopatología o de acuerdo a la edad de presentación.
 

Clasificación de los fenómenos que parecen ser crisis epilépticas, pero no lo son:

(se clasifican por el mecanismo que lo origina)

 

Fisológicos

  1. Mecanismos cardiovasculares

  2. Alteraciones del movimiento

  3. Migraña y sus variantes

  4. Alteraciones del sueño


Psicógenos

  1. Crisis psicógenas (de causa psicológica)

  2. Ataques de pánico

  3. Alteraciones somatoformes (simulan verdaderas crisis)

  4. Alteraciones psicóticas (perdida de la realidad)

La información de las próximas líneas, puede resultar de difícil comprensión ya que tenemos que utilizar términos médicos, sin embargo si tiene usted alguna duda contáctenos o consúltelo con su médico.


A. Mecanismos cardiovasculares.

a. Espasmo del sollozo cianótico: se presenta en infantes, pico máximo de los 6 a 18 meses, aunque puede presentarse desde los neonatos hasta los 6 años. Se relaciona con el llanto intenso desencadenado por daño mínimo, enojo, frustración, el que lleva a hipocapnea cerebral con desaturación del oxigeno arterial, reducción del flujo cardiaco, hipo perfusión cerebral, pérdida transitoria del estado de alerta, que puede asociarse a cambios en el tono muscular. Estos ataques pueden ser confundidos fácilmente con crisis epilépticas.

b. Espasmo del sollozo pálido. Ocurre después de asistolia cardiaca transitoria en niños con reflejo cardioinhibitorio hipersensible. También desencadenados por daño mínimo o enojo. Pueden ser tratados con atropina.

c. Sincope. Puede presentarse en niños mayores, se presentan como una caída con pérdida de la conciencia secundaria a irrupción transitoria de la perfusión cerebral, pueden preceder síntomas como visión borrosa, acompañarse de movimientos clónicos en ocasiones que pueden confundir el diagnostico. Factores desencadenantes permanecer de pie por tiempo prolongado, ambiente caluroso o cambios repentinos de la posición supina o sentado, miedo, dolor, o un procedimiento médico como venopunción.
 

B. Alteraciones del movimiento.

a. Temblores neonatales. Movimientos de las extremidades, asociados a encefalopatía hipoxica-isquemica, hipoglicemia, hipocalcemia, también pueden aparecer en neonatos normales. Desaparecen de los 10-14 meses de edad.

b. Mioclonia benigna de la infancia. Se presentan en infantes normales entre los 3- 8 meses de edad, desaparecen después de semanas o meses, estas mioclonias pueden involucrar cabeza, cuello y extremidades superiores, respetando las inferiores. EEG normal y no requieren tratamiento antiepiléptico.

c. Hiperplexia. Estímulos súbitos no esperados producen respuestas de sobresaltos en niños y adultos. Estas respuestas consisten en gesticulaciones, parpadeo rápido, movimientos de la cabeza, elevación de los hombros, abducción de los brazos, codos en flexión, flexión troncal y de las rodillas. Factores como la ansiedad, fatiga, deprivación del sueño pueden exagerar la respuesta.

d. Alteraciones paroxísticas distonicas con coreoatetosis. Estas alteraciones del movimiento se caracterizan por periodos cortos de movimientos coreatetosicos y distonicos, pueden ser desencadenados por el movimiento o el miedo, tienen predisposición familiar, o se asocian a otras enfermedades como esclerosis múltiple, trauma craneal, hipoparatiroidismo, calcificaciones de los ganglios basales o enfermedad vascular cerebral.

e. Ataxia paroxística. Grupo de alteraciones episódicas caracterizadas por disfunción cerebelosa y vestibular que pueden ser de etiología familiar, intoxicaciones o abuso de fármacos, alteraciones metabólicas. La duración de los ataques es variable; de periodos cortos hasta días. Son precipitados por el ejercicio, stress, fatiga, ingesta de carbohidratos o de alcohol.

f. Tics. Son movimientos involuntarios súbitos, cortos que ocurren repetidamente, de etiología no determinada, pueden tener patrón hereditario autosomico dominante Formar parte de algún síndrome como el de Guilles de la Tourette. Pueden ser confundidos con crisis mioclonicas.
 

C. Migraña y sus variantes


La migraña es una enfermedad común y de diagnostico relativamente fácil, pero cuando hay historia de ataques recurrentes paroxísticos con síntomas asociados como visuales, gastrointestinales, motores , así como alteraciones en el estado de conciencia pueden ser confundidos con crisis epilépticas.


D. Alteraciones del sueño.


Las parasomnias son fenómenos fisiológicos desagradables que ocurren durante el sueño, están caracterizados por actividad motora o autonómica y son de naturaleza no epiléptica, se presentan en la fase de movimientos oculares rápidos (MOR) y en la no-MOR.Pueden clasificarse como:
 

  1. Terrores nocturnos. Son despertares súbitos del sueño de ondas lentas acompañados de llanto, susto y manifestaciones autonómicas. Se presentan entre los 5-7 años.

  2. Sonambulismo. Consiste en una serie de conductas complejas que se inician en la fase de ondas lentas. Hay historia familiar en 80 % de los casos, se inician en la niñez desaparecen en la adolescencia.

  3. Pesadillas. Se presentan en la fase MOR, ocurre en niños, están relacionadas con factores del desarrollo; organicos, psicológicos y farmacológicos. Son comunes entre los 3 y 8 años de edad.


Psicógenos


Los eventos paroxísticos no epilépticos de etiología psicógena, pueden ser manifestaciones de enfermedad siquiátrica o de alteraciones emocionales. Son más comunes en el sexo femenino 3: 1, pueden presentarse en pacientes con crisis epilépticas hasta en un 50 %. Las crisis son precipitadas por conflictos emocionales o stress, frecuentemente hay historia de abuso sexual. La crisis son caracterizadas por actividad motora exagerada, de mayor duración a una crisis epiléptica, con respiración irregular. Los EEG interictales son repetidamente normales, pero puede ser necesario registros con video-EEG.

El diagnóstico de eventos no epilépticos psicógenos requiere la consideración de un rango amplio de diagnósticos delineados por el DSM-IV, estos pueden ser alteraciones de tipo conversivo, de somatización, de pánico, de despersonalización, disociativas y psicóticas.


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