¿Qué es PPE?

 

I. Bienvenida

 

Bienvenidos a la página electrónica del Programa Prioritario de Epilepsia (PPE) del Sector Salud. El PPE fue creado en base al acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación del 24 de octubre de 1984, en donde se dispuso el establecimiento de coordinaciones de proyectos prioritarios de salud, creándose así el Programa Prioritario de Epilepsia y su consejo técnico, integrado por representantes de el Sector Salud: SSA, IMSS, ISSSTE, PEMEX y diversos Hospitales Universitarios del país, así como representantes de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional.

La función primordial del Programa Prioritario de Epilepsia, es la de normar, coordinar, sistematizar y optimizar las estrategias y acciones a favor del enfermo que padece epilepsia, sí como de su familia y de la sociedad.

Actualmente el PPE del Sector Salud cuenta con 64 Centros de Atención Integral para la Epilepsia (CAIE), que se encuentran en el área metropolitana de la Ciudad de México y en casi toda la República Mexicana. Desde 1985 los CAIE proporcionan atención médica especializada, sustentada en los últimos avances diagnósticos y terapéuticos a los enfermos con Epilepsia.

El PPE se ha dado a la tarea de colaborar de una manera estrecha con el esfuerzo del Gobierno Federal en atención al paciente con epilepsia, que es atendido bajo el Seguro Popular.

La coordinación del PPE ofrece a usted la información necesaria para que los pacientes que sufren Epilepsia puedan acudir a los CAIE que dependen directamente de cada una de las Instituciones que integran el Sector Salud.

 


A t e n t a m e n t e ,
 

DR. FRANCISCO RUBIO DONNADIEU
Vocal Ejecutivo
Programa Prioritario de Epilepsia

DR. JUAN CARLOS RESENDIZ APARICIO
Vocal Ejecutivo Adjunto
Programa Prioritario de Epilepsia

 

 

 

II. Introducción

El fenómeno epiléptico en el ser humano se manifiesta clínicamente de manera múltiple, de acuerdo con el área donde se origina, así como del mecanismo fisiopatológico, a nivel molecular, que depende de factores genéticos y ambientales, que determinarán su expresión clínica, ya sea convulsiva o no convulsiva, generalizada o focal, lo cual generó durante siglos confusión, no sólo a nivel de las sociedades, desde las más "primitivas hasta las más avanzadas", sino también en la profesión médica. No es sino hasta la segunda mitad del siglo XX, que está por finalizar, que se empieza a aclarar el dilema de qué significa la epilepsia.

La Liga Internacional Contra la Epilepsia y la Organización Mundial de la Salud, han definido a la epilepsia como una afección crónica, recurrente, caracterizada por manifestaciones clínicas (crisis epilépticas), así como manifestaciones paraclínicas, (ejemplo: alteraciones electroencefalográficas). Debe agregarse a esta definición que las crisis epilépticas deben ser no provocadas y tener la característica de ser recurrentes. Este criterio difundido a partir de 1973 se ha aceptado en toda la comunidad neurológica y esto ha permitido, a partir de 1981 y 1989 que, con la Clasificación de Crisis Epilépticas y la Clasificación de Síndromes Epilépticos, que se puedan hacer estudios comparativos de tipo epidemiológico (incidencia, prevalencia, frecuencia relativa) que han dado como resultado cifras, particularmente de prevalencia, que son comparables y que han demostrado, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, que por lo menos existen en este momento más de 40 millones de personas con epilepsia en todo el mundo, lo cual ha sido necesario demostrar para que se considere a este padecimiento como problema de salud pública, que requiere programas específicos para su atención médica y social, así como para la rehabilitación del paciente que sufre epilepsia.

Los avances en biología molecular han aclarado los mecanismos básicos de la descarga epiléptica, particularmente en relación a los fenómenos sinápticos, tanto tipo inhibitorio (GABA) o bien de tipo excitatorio (glutamato, aspartato, NMDA), que han permitido conocer mejor la relación de lo que se llama una verdadera epilepsia con crisis recurrentes y fenómenos convulsivos aislados o sin relación a una patología, como puede presentarse en las llamadas crisis febriles o bien, por otro lado, también determinar la posible asociación de la epilepsia con trastornos de tipo psiquiátrico como son las psicosis, los trastornos de personalidad y por otro lado la posible asociación (comorbidad) de padecimientos de tipo paroxístico o recurrente como sería la migraña.

En lo que respecta a los problemas psiquiátricos posiblemente relacionados al fenómeno epiléptico, estos desde hace más de 10 años se han tratado de categorizar en manifestaciones psicóticas asociadas a la epilepsia en el periodo ictal, postictal y en los periodos interictales. Se ha señalado que la psicosis es de 6 a 12 veces más frecuente en los enfermos que padecen epilepsia en comparación a la población general, sin embargo, existen también otras diferencias como son los fenómenos antagónicos, es decir, el uso de la terapia electroconvulsiva como tratamiento de la esquizofrenia.

Por otro lado, la falta de estandarización de las definiciones de psicosis y esquizofrenia, han hecho difícil establecer si ciertos fenómenos de tipo "psicótico" realmente son secundarios a una alteración comórbida de la epilepsia y la esquizofrenia, ya que por otro lado, en lo que se refiere a los fenómenos epilépticos, particularmente del lóbulo temporal, debe agregarse que muchas de las manifestaciones de tipo psíquico que pueden asociarse tanto en el periodo interictal, como en los periodos ictales pueden ser secundarias a los fármacos antiepilépticos utilizados.

Desde el punto de vista histórico, es una realidad que los conocimientos dependen frecuentemente de anécdotas, que persisten a través de la Historia como hechos que a veces se consideran incontrovertibles por ser creencias derivadas de la evolución de la cultura y particularmente de las religiones, ya sea monoteístas o politeístas.- Es así que a través de los siglos persisten estas creencias frecuentemente de tipo anecdótico, y que a cambio de los grandes avances derivados de la ciencia, particularmente en los últimos 50 años, estos nuevos conocimientos resultado del método científico, han generado nuevas teorías que a su vez son la base de nuevas investigaciones, que provocan nuevos planteamientos en relación a los mecanismos básicos, en este caso de la descarga epiléptica. Es por ello, que resulta difícil que particularmente a nivel de la sociedad en general, cuya conducta depende de una cultura que se transmite de generación en generación, se logre un concenso entre el avance científico reciente para modificar estos conceptos que a través de los siglos han identificado a la epilepsia como un fenómeno sobrenatural, ya sea por posesión demoníaca o por fenómenos relacionados con la divinidad. La epilepsia se caracteriza por presentarse de manera súbita, inesperada; el término epilepsia deriva de la palabra griega Epilambanem (ser tomado por sorpresa); este fenómeno paroxístico, desde la más remota antigüedad (más de 40 000 años), ha sido considerado por el hombre como un fenómeno que ha requerido aislar o segregar a la persona que lo padece, por el miedo a que sufra un padecimiento contagioso o bien relacionado con fuerzas sobrenaturales. Desde hace más de 4 000 años las escuelas de medicina babilónicas, egipcias y griegas han tratado de definir a la epilepsia como "una enfermedad como cualquier otra", con descripciones clínicas muy semejantes a las actuales, que se han difundido a través de las nuevas clasificaciones de la epilepsia, los síndromes epilépticos y de las crisis epilépticas, que finalmente han superado los conceptos galénicos que persistieron prácticamente hasta el siglo XIX cuando todavía se consideraba la epilepsia como fenómenos pequeños (petit mal), todo ello gracias al Renacimiento que da prioridad al cultivo de la ciencia, del humanismo y la literatura, lo que facilitará el bien hacer y entender mejor al ser humano. Desgraciadamente hasta la fecha persisten prejuicios históricos de tipo oscurantista que dificultan analizar el fenómeno epiléptico desde un punto de vista científico, como si viviéramos todavía en la edad media. Sergio Litovska al analizar la hipótesis biológica de la epilepsia, recuerda a Einstein quién señaló que era más difícil desintegrar un prejuicio que un átomo y la mayor parte de estos prejuicios relacionados a la epilepsia surgen de las diversas religiones que señaló Marx se les ha descrito como el "opio" de los pueblos; sin embargo debemos recordar que la ciencia sin religión es inválida y la religión sin la ciencia es ciega.